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El miedo es una respuesta totalmente normal frente a lo que se percibe
como una amenaza física a la vida o a alguna parte de su cuerpo.
Conociendo el deporte del snowboard y el medio en que se realiza es
evidente que debemos aprender a controlar ese miedo.
El miedo "bueno"
nos hace pensar y nos regala coraje para olvidarnos
de ese salto o pensar en la técnica y preparación necesaria
para realizar ese truco. El miedo "malo"
provoca pánico, eleva las pulsaciones, da lugar a conductas irracionales
(como saltar cuando uno sabe que no debe hacerlo, etc.) Saber diferenciar
y controlar tus miedos es la base de tu proyección en el snowboard.

Cuando una persona experimenta una sobredosis
de miedo malo, vienen los bloqueos mentales, los cuales desaparecen
justo en el momento del impacto de tu cuerpo con "algo" más
duro que tú. Estos bloqueos nos son más que una conversación
entre tu mente y tu cuerpo:
Mente:
Ese salto es enorme, y tiene una salida muy complicada.
Cuerpo: ¡Venga!.
Si ese ha podido, yo también.
Mente: Ese tío
ha tenido suerte, y es mejor que yo.
Cuerpo: Qué coño,
cuanto más me lo piense peor, allá voy...
Mente: Vale, de acuerdo;
pero si tu saltas yo me voy a esconder en el armario.
Cuerpo: ¡¡¡¡Ahhhhhhhh!!!!
¡CRaCkK! |
Esta es la filosofia de los snowmaníacos,
sabemos que tú también tienes una adicción por
el snowboard, por progresar y por disfrutar más cada vez que
te pongas la tabla en los pies, pero debes aprender a reconocer tus
miedos y a controlarlos.

La mejor solución para controlar
el miedo es llevar una progresión adecuada y no saltarse escalones
en el aprendizaje. Si sientes que has perdido el control y que tal vez
no deberías probar ese salto, seguramente estás en lo
cierto.
Las tres reglas
de oro:
1. Si crees
que en ese salto te vas a desmontar, probablemente sea cierto.
2. El tiempo que tardes
en colocarte las fijaciones después de caminar para darle a un
salto es directamente proporcional al golpe que te vas a dar.
3. Cada vez que dejas
que alguien se salte tu turno para saltar y no te importa, el porcentaje
de desastre se incrementa.
Recuerda... el miedo no es malo, viene bien
tener siempre algo de miedo bueno, aunque sólo sea por tu integridad
física. |
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